Santa Pola y Tabarca en un día: cómo combinarlo todo sin perder nada

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Hay una combinación que muy poca gente conoce y que merece mucho más reconocimiento del que tiene: Santa Pola y Tabarca en el mismo día. No es una apuesta arriesgada ni un itinerario forzado. Es, de hecho, la forma más natural de aprovechar esta esquina del Mediterráneo alicantino si vienes desde fuera de la comarca.

Santa Pola es la puerta de entrada a Tabarca. El barco sale de su puerto. Y la ciudad, lejos de ser solo un punto de tránsito, tiene suficiente contenido propio para llenar una mañana con comodidad. El resultado es un día completo, bien estructurado, sin carreras y con dos destinos muy distintos que se complementan perfectamente.

Esta guía te lo organiza todo: desde cómo llegar hasta dónde cenar cuando vuelvas.

Mañana en Santa Pola: qué visitar antes de coger el barco

El primer barco de Tabarkeras sale a las 10:00 desde el puerto de Santa Pola. Eso significa que si llegas a la ciudad a las 8:30 o las 9:00 tienes tiempo de sobra para ver lo más importante antes de embarcar.

El Castillo-Fortaleza de Santa Pola es el primer sitio al que ir. Está en el centro histórico de la ciudad, a menos de diez minutos a pie del puerto, y alberga en su interior el Museo del Mar y el Museo Arqueológico Municipal. La fortaleza fue construida en el siglo XVI para proteger el litoral de los ataques berberiscos, el mismo problema que décadas después llevaría a la construcción de las murallas de Tabarca. Verla por la mañana temprano, antes de que lleguen los grupos, es una experiencia muy distinta a hacerlo en pleno verano a mediodía. La entrada al museo es gratuita.

Desde el castillo, baja hacia el puerto pesquero, que a esa hora está todavía en plena actividad. Santa Pola es uno de los puertos pesqueros más activos de la provincia de Alicante y la lonja funciona de madrugada, pero los barcos van y vienen durante toda la mañana. El paseo marítimo junto al puerto tiene una vista directa hacia el horizonte donde, en días claros, ya se puede ver la silueta de Tabarca a tan solo 9 kilómetros.

Si el tiempo lo permite, el Parque Natural de las Salinas de Santa Pola merece una mención especial. Las salinas están a unos 3 kilómetros del centro, por lo que para incluirlas en la mañana antes del barco necesitarías ir en coche. Pero si tienes vehículo propio y llegas con tiempo suficiente, el avistamiento de flamencos rosados en las lagunas salinas es uno de esos momentos que no se olvidan fácilmente. El parque natural es un humedal de importancia internacional para las aves migratorias y sedentarias del Mediterráneo occidental.

Para desayunar antes de embarcar, los bares del puerto y los de la calle Elche (la arteria comercial del centro) abren temprano y sirven el desayuno mediterráneo clásico: tostada con tomate y aceite, café con leche, zumo natural. Nada sofisticado, pero exactamente lo que apetece antes de una mañana en el mar.

Cómo llegar al puerto de Santa Pola desde Alicante, Valencia y Murcia

Santa Pola está muy bien comunicada por carretera desde los principales núcleos de la Comunidad Valenciana y Murcia. Esto la convierte en destino accesible para una excursión de día desde un radio amplio.

Desde Alicante, el trayecto es de unos 20 kilómetros por la AP-7 o por la N-332. En coche sin tráfico son entre 20 y 25 minutos. También existe conexión en autobús (línea ALSA) con salidas frecuentes desde la estación de autobuses de Alicante, con un tiempo de recorrido de unos 40 minutos. Ideal si no quieres preocuparte por el aparcamiento.

Desde Valencia, la distancia es de unos 165 kilómetros por la AP-7. En coche son aproximadamente hora y media. No hay tren directo hasta Santa Pola (la estación más cercana es Elche o Alicante), por lo que el coche o el bus interurbano son las opciones más prácticas.

Desde Murcia, Santa Pola está a unos 85 kilómetros por la A-7. Una hora de coche. También existe servicio de autobús interurbano con conexión directa o con trasbordo en Elche.

Una vez en Santa Pola, el aparcamiento más práctico para coger el barco es el parking del puerto, junto al paseo marítimo. En temporada alta se llena antes de las 10 de la mañana, así que lo más cómodo es aparcar en las calles del interior del pueblo (zona azul con parquímetro) y caminar al embarcadero. El puerto de Tabarkeras está en el Muelle de Ribera, frente a la Avenida Pérez Ojeda. Se encuentra fácilmente siguiendo los carteles del puerto deportivo.

La travesía a Tabarca: lo que vas a vivir en el barco

El trayecto desde Santa Pola hasta Tabarca dura 25 minutos. No es una travesía larga, pero tampoco es trivial: sales de un puerto mediterráneo, el barco coge mar abierto durante varios kilómetros y llegas a una isla que aparece en el horizonte con una forma reconocible que se va definiendo a medida que te acercas.

A mitad del trayecto, los catamaranes de Tabarkeras con visión submarina realizan una parada en la Reserva Marina. Desde los miradores de cristal en la parte baja del barco puedes observar el fondo marino sin mojarte: posidonia, bancos de peces, y en días buenos algún mero o pulpo moviéndose entre las rocas. Es una parada de unos diez minutos que está incluida en todos los billetes.

El precio del billete de ida y vuelta es de 9 euros para adultos y 8 euros para niños de 5 a 9 años. Los menores de 5 años viajan gratis. Las mascotas también viajan gratis. Se recomienda reservar online en tabarkeras.com para evitar colas en taquilla, especialmente en fines de semana y agosto. El ticket no tiene fecha ni hora fija de vuelta: eliges el barco de regreso que mejor te encaje una vez estás en la isla.

Las salidas desde Santa Pola son a las 10:00, 10:45, 11:30, 12:15, 13:00 y 16:00. Las vueltas desde Tabarca salen a las 10:30, 12:15, 13:45 y 16:45.

Tarde en Tabarca: itinerario comprimido para aprovechar al máximo

Si coges el barco de las 10:00 llegas a Tabarca a las 10:25. Tienes por delante entre 4 y 6 horas antes de coger el barco de vuelta de las 16:45, que es el más tardío. Es tiempo más que suficiente para ver la isla, bañarte y comer.

Al bajar del barco, lo primero que conviene hacer es alejarse del puerto. La zona inmediata al muelle es la más concurrida y la que peor representa lo que Tabarca tiene para ofrecer. Entra al casco histórico amurallado por la Puerta de San Gabriel y recorre el eje central hasta la Iglesia de San Pedro y San Pablo. Date diez minutos para ver la muralla del norte y la Torre de San José.

Después, sal por la Puerta de Poniente y camina hacia el faro. Son unos 20 minutos andando. Las vistas desde el extremo occidental de la isla merecen el paseo aunque sea para hacer una pausa allí y volver. En el trayecto de ida o de vuelta puedes bajar a alguna de las calas de la costa sur para el baño de la mañana: son calas rocosas sin arena pero con una transparencia del agua difícil de encontrar en otro sitio del litoral alicantino.

Para comer en Tabarca, el caldero tabarquino es el plato local por excelencia. Es un arroz cocinado en caldo de pescado de roca que se sirve en dos vuelcos: primero el arroz, después el pescado aparte. Los restaurantes del casco histórico lo sirven a partir de las 13:00. El precio ronda los 15-20 euros por persona. Reserva con antelación si vas en julio o agosto porque los restaurantes se llenan rápido.

Después de comer, si el sol lo permite, queda tiempo para otro baño en la Playa de Poniente antes de dirigirse al muelle para el barco de las 16:45.

Para quien quiera sacarle aún más partido al tiempo en la isla, el artículo de qué hacer en Tabarca en un día tiene el itinerario completo de 6 horas con todos los detalles.

De vuelta a Santa Pola: atardecer en la playa y dónde cenar

El barco de las 16:45 llega a Santa Pola sobre las 17:10. Estás de vuelta con más de tres horas de luz en temporada alta y con el mejor momento del día por delante.

La Playa de Levante de Santa Pola está a unos diez minutos a pie del puerto. Es una playa urbana bien equipada con aguas tranquilas, fondo de arena y bandera azul. Ideal para un baño de tarde o simplemente para dejarse caer en una hamaca y hacer el balance del día.

Cuando el sol empiece a bajar, sube al mirador del Castillo para ver el atardecer sobre el Mediterráneo. La vista desde la fortaleza con la luz de las 19:00 o las 20:00 en verano es uno de esos momentos que la gente de Santa Pola da por descontados y que los visitantes suelen fotografiar sin parar.

Para cenar, el centro de Santa Pola tiene una oferta sólida de cocina marinera. La zona del puerto deportivo y el paseo marítimo concentran la mayoría de los restaurantes con terraza. El arroz con bogavante, las gambas rojas de Santa Pola (reconocidas como producto de calidad diferenciada) y el pescado a la sal son los platos que mejor representan la gastronomía local.

Si quieres algo más informal, los chiringuitos del paseo sirven pescado frito y marisco hasta tarde y son perfectos para cerrar el día sin pretensiones pero con buena materia prima.

El resumen del día

Un día en Santa Pola y Tabarca no requiere planificación complicada. Llega a Santa Pola a las 9:00, visita el castillo y el puerto, coge el barco de las 10:00 con Tabarkeras, pasa el día en la isla, vuelve en el barco de las 16:45 y cierra la jornada con un atardecer y una cena en la playa.

Nueve euros el billete. Dos destinos. Un día que la mayoría de turistas de la Costa Blanca se pierde por no saber que existe esta combinación.

¿Quieres saber cuándo es mejor época para hacer este plan? Consulta nuestra guía sobre la mejor época para visitar Tabarca y organiza tu escapada con toda la información.